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06 febrero, 2009

TRASLADO DE MENA.-


MALAGA, MAÑANA DE JUEVES SANTO. TRASLADO DEL SANTISIMO CRISTO DE LA BUENA MUERTE Y ANIMAS.
Jueves Santo, luna llena; el que no se declare esta noche, es un inepto.
No es que los tronos sean grandes - ¿cómo le vas a poner límites al Amor por Dios? – es que las puertas de las iglesias son pequeñas.
Y se hace necesario TRASLADAR a las imágenes, con lo que tenemos dos procesiones – manifestaciones de culto externo – por una en el resto del Orbe cristiano.
Y se lleva la imagen desde la Iglesia - en este caso la de Santo Domingo -, hasta su trono… que está en su Casa Hermandad. Pero en lugar de llevarlo con “malage”, se lleva “así”.
A la muerte no hay que tenerle miedo, solo se muere una vez. Lo difícil es vivir siendo un cobarde.
Y “El Novio de la Muerte” – canción legionaria – que se compuso con vocación de cuplé cabaretero, en tiempos de la lucha contra Abdelkrim, se redime al acompañar a Cristo por las calles de España. La Canción pasó de cuplé a Marcha y, en 1952, en Ceuta, se estrenó a ritmo de procesión.
Detalles:
http://cositas-buenas.blogspot.com/2009/02/el-novio-de-la-muerte.html

Alonso: Cualquier Jueves Santo, te veré; ahora y en la hora de nuestra Buena Muerte, amén.

Y QUISO LLAMARSE PALOMA.-


PALOMA POR DOLORES.

El nombre de Paloma, advocación madrileña cien por cien, dedicado a una Virgen malagueña, sorprendía a Ignacio El origen de la Cofradía estaba, sin embargo, en torno a la advocación del Cris­to, que recordaba al bíblico Cedrón y a un puente sobre él, que los malagueños habían feminizado. Así, del popular Cristo, con su túnica bordado en la lejanía por Teresa de Linde, pocos enseres tan antiguos se conservaban, tomó en su día nombre la Hermandad. Aunque la gente de la época, hablase mas de La Paloma, lo que hallaba su explicación en la leyenda o en la historia, que en ocasiones se confunden. Una Dolorosa caminaba un día por las calles de Málaga, tras el Señor de la Puente. Se disponía a atravesar cualquiera de los puentes que cruzan ese Cedrón mala­gueño, con tan mala sangre a veces, que es el Guadalmedina, cuando una paloma de Gibralfaro, descendiente, seguro, de aque­llas que los moros malagueños lanzaban al vuelo para avisar a Granada de que Almotamid, el rey poeta y sevillano había puesto cerco a la ciudad, — si era listo el moro sevillano, que quería ser mala­gueño — salió “flechaita, flechaita” hacia la Fuente Genovesa, junto al Hospital Noble. Y era, porque tenía sed. Caía la tarde de primavera y se conoce que también tuvo frío. Por no mojarse la cola, levantó el vuelo y se fue... a posar en la mano de la imagen de la Virgen, sobre la que terminó el desfile sin moverse. Desde entonces, la llamaron Paloma por Dolores. Los malagueños, en su exageración Mariana, sacaron de su cuadro madrileño a Nuestra Señora y la hicieron en tres dimensiones – para lo que contaron con la inestimable colaboración de Luis Alvarez Duarte - a partir de cuyo instante, sale a la calle cada Miércoles Santo para llenarla y hacerla estallar de fervor y admiración, con su inmensa belleza.

De mi novela, "Entre jazmines y Azahares".