02 abril, 2007

MALVINAS: 25 AÑOS.-

ENTREVISTA CON LA MADRE DEL PRIMER CAIDO EN MALVINAS. “NO HAY UN GOBIERNO QUE SE HAYA OCUPADO DE MALVINAS CON SERIEDAD”,
María Delicia Rearte de Giachino, madre del Capitán Pedro Giachino -el primer caído de la guerra-, dice que los veteranos deben ser rescatados del olvido. Hace 25 años se dedica a reivindicar la Gesta de Malvinas en todos los escenarios posibles. En diálogo con lo recuerda y habla del significado que para ella tiene Malvinas, el reconocimiento social y la posición de los sucesivos gobiernos.
La recuperación de las islas Malvinas empezó el 1 de abril de 1982, y no el 2, como cuenta la historia. Sobre el final de ese primer día de abril, un grupo de buzos tácticos de la Armada desembarcó en Puerto Argentino. Llegaban con la misión de lograr la rendición del entonces gobernador de las Islas, Rex Hunt, antes que desembarcara la mayor parte de las tropas argentinas y evitar un combate armado en el centro urbano.Al mando de esa patrulla iba el capitán de corbeta Pedro Giachino, un joven infante de marina y buzo táctico. Giachino avanzó con sus hombres hasta la casa de Hunt, y se lanzó sólo a derribar la puerta. Lo esperaba detrás una ráfaga de ametralladora. Alcanzó a gritarle a sus hombres que se cubrieran, con lo que salvó sus vidas. Murió horas después, ya con la dotación inglesa rendida. Está enterrado en Mar del Plata, donde viven su esposa y sus dos hijas. Recibió post mortem la más alta condecoración argentina «Al heroico valor en combate».Veinticinco años después, su madre, Delicia Rearte de Giachino desde Mendoza, con 84 años de edad y una vitalidad intelectual que asombra, en diálogo con El Sureño lo recuerda y habla del significado que para ella tiene Malvinas, el reconocimiento social y la posición de los sucesivos gobiernos.El Sureño: ¿Quién era Pedro Giachino? Delicia Giachino: El segundo de mis hijos, un muchacho común, hijo de una familia argentina común, con varios hermanos porque tuve seis hijos. A los 16 años entró a una escuela Naval por una verdadera vocación, natural en él desde que era muy chiquito y siguió su carrera con gran amor, con gran entusiasmo y con un sentimiento profundo del deber. Fue un soldado argentino.E.S.: ¿Cómo recuerda ese hecho histórico que le tocó llevar adelante a su hijo?D.G.: Es un hecho histórico que le toco a él llevar a cabo. Fue la recuperación de las Islas después de 150 años de usurpación inglesa que causó su muerte, su sangre y produjo la rendición del Gobernador. Es un hecho reconocido mundialmente, que no ha tenido ninguna reprobación de ninguna índole, el operativo de recuperación fue perfecto, no hubo ningún inconveniente. Él entregó su vida sabiendo lo que hacía, pero salvó la vida de todos los hombres que venían en el operativo e incluso de los ingleses que estaban dentro de la casa del Gobernador. Una de las condiciones del operativo era que fuera incruento, que no se derramara sangre inglesa cosa que se cumplió al pie de la letra, y se derramó sangre argentina para afianzar el poderío de este país sobre esas Islas que nunca debieron desaparecer de su territorio.E.S.: ¿Sabían de esta posibilidad que fuera a Malvinas y que no regresara?D.G.: En primer lugar no sabíamos que iba a Malvinas, ni nosotros que vivimos en Mendoza ni su esposa y sus hijas que viven en Mar del Plata tenían la menor noción, se trataba de una operación totalmente secreta. Pero que regresara con vida creo que es la esperanza de todos, una vez que se supo del operativo, nosotros tuvimos la desgracia que en el primer intento él cayera. Supimos recién una vez que desembarcaron en Malvinas y por los medios nos llegó la noticia de lo que había sucedido.E.S.: Y usted desde ese momento dedicó su vida a la causa Malvinas.D.G.: Sí. A partir de la muerte de mi hijo el Capitán Giachino, creo que es mi obligación, porque lo he tomado como una obligación moral, es la reivindicación de todo lo que se vivió en Malvinas, de los hombres que vivieron todo ese episodio tan triste pero con tanto valor. Trato por lo menos de llevar mi consuelo a las madres, a las esposas jóvenes que allí dejaron a sus hombres, que tengan el orgullo y el honor de saber que el dolor es una cosa sumamente personal e íntima, pero sí el honor de haber tenido al lado alguien que dio su preciosa vida por la patria.E.S.: ¿Cree que el 2 de abril tiene para la sociedad el verdadero significado que debería tener?D.G.: No sé si lo tiene, con esto que es un fin de semana largo mucho los toman como un día de fiesta nada más. En este momento hay que rescatar la sangre de nuestros hombres que han quedado en Malvinas y la vida de los que volvieron. Esto no tiene precio y tenemos que dejarnos de tonteras acerca de si la guerra estuvo bien o mal o si era el momento oportuno. Para la guerra, no hay ningún momento oportuno.Los gobiernosPara María Delicia la postura de todos los gobiernos sobre Malvinas no ha variado. Pero no dudó en mostrar su malestar ante la reciente noticia que un grupo de excombatientes pide una investigación oficial sobre violaciones a derechos humanos en Malvinas y el eco que ello ha tenido.E.S.: ¿Cómo ve la postura de los sucesivos Gobiernos ante la causa Malvinas?D.G.: La postura desde 1982 hasta la actualidad es la misma, no hay un Gobierno que se haya ocupado de Malvinas con seriedad. Recién ahora están tratando de hacerla espectacular con ciertas declaraciones que no tienen nada que ver con lo que sucedió realmente ni con lo que se vivió en Malvinas. Incluso están desprestigiando con confesiones de veteranos que he visto que se han hecho ante la ministra Garré, comparando lo que fue una guerra con los derechos humanos. No sé, pero Derechos Humanos en una guerra, los que entienden del tema lo podrán dilucidar, pero lo que han hecho actualmente me produce profunda amargura y tristeza y me parece que rebaja la dignidad del soldado al más ínfimo de los escalones de la moral y de la dignidad. Pero, además los excombatientes han recibido una bofetada. No hay un solo Gobierno que se haya ocupado de Malvinas dignamente. Ahora, el canciller rechazó la oferta de Gran Bretaña de festejar y le contesta que la Argentina no acepta. Es un atropello que a uno lo inviten a festejar la muerte de sus hijos, entonces, me parece que las respuestas son flojas.E.S: ¿Qué recuerdos tiene de esta provincia?D.G.: Estuve para los 20 años de Malvinas en Ushuaia y realmente estando frente al monumento a los caídos que está mirando al mar, sentí una emoción que me pareció surgir del mar a todos esos hombres que dieron sus vidas en el alevoso hundimiento del Crucero Belgrano. Tengo un sentimiento muy afectuoso hacia Río Grande que era uno de los destinos preferidos del Capitán Giachino.«... Están desprestigiando con confesiones de veteranos que he visto que se han hecho ante la ministra (Nilda) Garré, comparando lo que fue una guerra con los derechos humanos...»El perfil de un héroeDe contextura grande, alto, alegre, amante de la vida familiar, marino de vocación, buen amigo y esposo, y excelente soldado. Este es, en resumen, Pedro Giachino, según lo describe su madre. El Capitán de Fragata nació en Mendoza en 1948 y fue a la escuela Lainez y al Nacional Agustín Alvarez. «Siempre quiso ser marino», cuenta Delicia. A los 17 años partió a la Escuela Naval, en Río Santiago, La Plata. A partir de este momento estuvo en Ushuaia, en Mar del Plata y en Bahía Blanca. Tuvo dos hijas, Vanesa y Karina y su esposa Cristina, quienes viven en Mar del Plata.«El capitán Giachino era un soldado por vocación. Y, gracias a Dios, pudo y supo cumplir con su deber. No todos tienen la gloria de haber representado al país como él lo hizo. Supongo que no hay gloria mayor para un soldado que la de morir en el campo de batalla», dice orgullosa María Delicia. Igualito que el ínclito Corto Zapatero.
En las fotografías, los últimos momentos del crucero “General Belgrano” y el esfuerzo logístico del Reino Unido que siempre encuentra una oportuna isla en su camino.

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