12 mayo, 2006

LOS VIAJEROS ROMÁNTICOS.-



LOS VIAJEROS ROMÁNTICOS.-
POR JERÓNIMO PÁEZ.
Vinieron a la búsqueda de sus propias fantasías. Imaginaban mundos que no existían, mientras escapaban del suyo propio, prosaico y poco atractivo. Crearon todo tipo de tópicos y, con frecuencia, sus propios prejuicios les hicieron ver una España que poco tenia que ver con la realidad. La mayoría de estos viajeros cuando recorrió el país y conoció su naturaleza y sus gentes quedaron fascinados. Algunos escribieron deliciosas narraciones, viajaron, se mezclaron con el pueblo llano, gustaron de sus formas de vida y sus tradiciones y llegaron a vivirlas con más intensidad que muchos de los escritores nativos. Describieron una España en la que incorporaron todo tipo de mitos y estereotipos, que han sobrevivido durante mucho tiempo. Pero también describieron con acierto nuestras tradiciones, nuestros modos de vida, las diferentes comarcas y regiones, lo popular y el color local. En ocasiones, sus análisis del sistema político o de las peculiaridades de la vida española sirvieron para conocer «los males de España» y raro el que no alabó la fuerza, el orgullo y la dignidad que rezumaba el pueblo llano, a pesar de los muchos años de decadencia y mal gobierno.Contribuyeron con sus libros y artículos a que Europa mirara al Sur. Aquellos viajeros que durante años, siglos incluso, habían recorrido Italia - El Gran Tour - e ignorado España, ahora volvieron la mirada hacia nuestro país, lo difundieron y revalorizaron nuestro patrimonio monumental y artístico. Hoy día, en el que desafortunadamente no parecen estar de moda, no estaría de más volver a releerlos detenidamente. Basta recordar que de la «La Biblia en España» de George Borrow, Don Jorgito el inglés, personaje casi irrepetible, se hicieron más de diez ediciones de mil ejemplares en los dos primeros años de su publicación en 1842 y fue traducida poco después a diversos idiomas, y su otra gran narración «The Zincali» sobre los gitanos en España, puede que fuera el primer sugestivo libro sobre esta comunidad. Si las descripciones de George Borrow tuviera un enorme éxito y difusión, qué decir de esa obra maestra que fue el «Manual de Viajeros sobre España» de Richard Ford, insustituible para conocer la vida y costumbres de la España del XIX. Richard Ford tendrá una enorme influencia, hará que España se ponga de moda en Inglaterra, y numerosos viajeros, artistas, escritores, vendrán a recorrer los caminos y lugares descritos por este autor.En Francia surgirá un movimiento parecido y serán también muy numerosos los viajeros que describan nuestro país, aunque no hay que olvidar que la visión de unos y otros vendrá matizada por sus distintas situaciones. La derrota de los ejércitos de Napoleón en la «Guerra Peninsular» influiría en las visiones respectivas. Los franceses, entre ellos, Teófilo Gautier potenciaron el orientalismo y nuestro pasado arabo-musulmán, que llegará a su cenit con la relación Alhambra- W. Irving, quien además de difundirla, contribuirá a la conservación de este impresionante monumento, a la sazón ignorado, cuando no depreciado, y que se convertirá en la quinta esencia de todas las nostalgias de un paraíso perdido. A pesar de sus simplificaciones, los viajeros románticos del Siglo XVIII y XIX fueron los primeros, sin duda, los mejores turistas que nunca nuestro país haya tenido. Mucho les debemos. Conocerlos y volver a leerlos es un verdadero placer. No estaría de más recuperar hoy día algo de aquella exquisita y bella forma de viajar, de gustar y degustar nuestro país.
La actual ruta de Washington Irving.-
EL LEGADO ANDALUSÍ.
El Legado Andalusí ha puesto también en marcha la Ruta de Washington Irving que discurre entre Sevilla y Granada y está inspirada en el viaje que realizara por estas tierras el escritor y diplomático norteamericano célebre autor de la obra “Cuentos de la Alhambra”, en 1829. Irving llegó a estas tierras fascinado por la variedad y el exotismo de la civilización hispano-musulmana. La Ruta de Washington Irving, ya señalizada y dotada de puntos de información al viajero, cubre un trayecto de 250 kilómetros que discurren a lo largo de la autovía A-92 y que conecta los dos polos del itinerario, pasando por las provincias de Sevilla, Málaga y Granada. Este camino histórico quedó establecido tras el tratado de 1244 suscrito para que los nazaríes, en tiempos de paz, pudieran aprovisionarse en tierras cristianas con víveres y diferentes productos de subsistencia. A partir de ahí, se convierte en una concurrida vía comercial que, en la Baja Edad Media, conecta el sur peninsular cristiano con el reino nazarí de Granada. La población cristiana abastecía al reino de Granada de productos agrícolas y ganaderos mientras que la capital nazarí aportaba especias, colorantes, paños y finas sedas, parte esencial de su producción. Esta ruta es, entonces, una tierra fronteriza que se convierte en escenario de múltiples enfrentamientos bélicos.. Ya en el siglo XIX serán muchos los viajeros románticos que llegan a Andalucía deseosos de contemplar de primera mano y dar a conocer a través de sus textos estos lugares poéticos por excelencia. Washington Irving recorrió las tierras de Andalucía en busca del exotismo oriental que irradiaban los lugares urbanos y los usos y costumbres populares que supo recoger con viveza en sus obras. Hoy, el interés para el viajero que recorre este itinerario radica en las ciudades y los pueblos llenos de historia, leyenda y de referencias literarias. Tampoco podemos dejar de lado la riqueza paisajística que sale al pasado a lo largo de la Ruta de Washington Irving y que sorprende por sus múltiples caras: desde escarpadas sierras hasta llanuras, una visión de las Andalucías Alta y Baja y la campiña y la vega. Este panorama se concreta en Parques Naturales como el de Sierra Nevada, o el de la sierra de Alhama también en Granada y parajes como las lagunas cercanas a Osuna y las de Fuente de Piedra.
LOCALIDADES DE LA RUTA: Sevilla, Alcalá de Guadaira, Carmona, Marchena, Écija, Osuna, Estepa, La Roda de Andalucía, Fuente de Piedra, Humilladero, Mollina, Antequera, Archidona, Loja, Huétor Tájar, Moraleda de Zafayona, Alhama de Granada, Montefrío, Íllora, Fuentevaqueros, Chauchina, Santa Fe y Granada.


Jerónimo Páez. Conocedor de las rutas de Al Andalus, abogado granadino, es una de las voces más autorizadas de la región para hablar de los viajeros románticos que visitaron Andalucía, tema al que ha dedicado años de estudio. De hecho, hace unos meses ofreció la conferencia inaugural de un ciclo de que dedicó la Universidad de Sevilla, dentro de sus cursos de otoño, a la figura de Washington Irving. Además, Jerónimo Páez puso en marcha la Fundación El Legado Andalusí.

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