23 mayo, 2007

EL DESASTRE NAVAL DEL 98.-



UNA TRAGEDIA NACIONAL.
DOS ESCUADRAS SACRIFICADAS.
En 1898 las escuadras de ultramar de los almirantes Montojo en Filipinas y Cervera en Cuba fueron sacrificadas. Centenares de marinos españoles perdieron la vida y decenas de naves fueron destruidas en una carnicería que pudo haberse evitado... Pero no se quiso. La primera obligación de las fuerzas armadas de cualquier nación es asegurar la independencia de la nación a la que protegen. Asegurar su integridad territorial, su comercio, sus bienes. En 1898, esa era la primera obligación de la Armada Española. Pero no se permitió que la cumpliera.
En 1898, España poseía aún formidables restos de su pasado colonial. Las provincias de ultramar en el Atlántico y el Pacífico era todo lo que quedaba de aquel imperio en el cual nunca se ponía el sol. Independizadas nuestras naciones hermanas americanas, el antaño formidable poderío español ahora se reducía a las provincias insulares de Cuba, Puerto Rico y Filipinas a las que nuestra Marina tan eficazmente había protegido con su disuasoria presencia antaño.
En 1898, un peligro venía cerniéndose sobre estos territorios desde muchos años atrás. Todos los avisos hacía años que habían saltado. EEUU ya había completado el primer paso de su tan peliculeada "conquista del Oeste" que enlazaría los territorios costeros del Atlántico y del Pacífico a costa del exterminio masivo y planificado (esto se llama genocidio) de las poblaciones indígenas que poblaban "aquellas tierras vírgenes". Una nación con un enorme potencial humano logrado a base de masivas migraciones, políticamente compacto tras el sangriento despedazamiento de la aventura confederada en la guerra de Secesión y con un desarrollo industrial apenas conocido en Europa pero de proporciones gigantescas. Una nación gobernada por la oligarquía industrial y financiera anglosajona, blanca y protestante a la que las abrumadoras oportunidades de un país en construcción casi desde cero habían enriquecido enormemente. Una nación que crecía a pasos agigantados y a la que su gigantesco territorio se le iba quedando cada vez más pequeño. Una nación que se enorgullecía de haberle robado a México parte de su territorio y a la que movía una propaganda basada en "plantar al imperialismo europeo" desde su independencia de Gran Bretaña. Una nación joven, dinámica y enormemente próspera, "liderada" por una prensa que, tras callar sistemáticamente el genocidio llevado a cabo por su gobierno contra los pueblos indígenas, esos "indios" que eran los únicos verdaderos "americanos" de allí, se preocupaba en escarbar en cualquier cloaca para inventarse cualquier noticia capaz de movilizar a la opinión pública de la nación. Una nación que, cual Titán despertado, desataba una tras otra sus cadenas con inusitado poder.
Y justo al lado de todo aquella olla a presión, Cuba y Puerto Rico. Nuestras "Perlas del Caribe" que a finales del siglo XIX comenzaban a plantearse su futuro político. Un futuro que debía haber seguido su curso sin intervenciones ajenas cuyo resultado ha sido convertir ricos y prósperos territorios en burdeles bananeros hundidos en la miseria. EEUU codiciaba Cuba y Puerto Rico. Y claro, ya puestos, también metieron en el mismo saco a Filipinas. Los intereses financieros que han gobernado, gobiernan y gobernarán el país de las barras y las estrellas se fijaron pronto en estas "gangas". Y como no podían comprarlas como compraron la Florida, decidieron que podían robarlas a un mínimo coste ya que la Marina que debería defenderlas era una Marina abandonada a su suerte por sus propios gobernantes. Pero necesitaban un pretexto. Por eso enviaron el acorazado MAINE en visita "de buena voluntad" a Santiago de Cuba. Allí, una explosión interna de origen "desconocido" lo hundió y toda la prensa norteamericana le echó la culpa al "sabotaje español". Las investigaciones revelaron que la explosión había sido interna, pero en EEUU nadie quiso escuchar. El gobierno español pidió un informe a la Royal Navy británica que concluyó que la explosión no era culpa de España, pero nadie en EEUU quiso escuchar. La decisión ya estaba tomada. Hoy, los norteamericanos afirman sonrientes que España no tuvo culpa alguna en la voladura del MAINE, lo cual es un gran alivio para nuestras depauperadas conciencias...
En 1870, la Marina Española era la cuarta marina más poderosa del mundo tras la británica, la italiana y la francesa, con algunos de los mejores buques acorazados del globo y con capacidad suficiente para defender eficazmente los territorios de ultramar. En 1898, la Marina Española era una Marina dotada de naves con escaso o nulo poder militar. ¿Por qué? Porque los sucesivos gobiernos españoles habían abandonado a la Marina a ideas extravagantes y dementes. No era la calidad de las naves la que fallaba, ni incluso tampoco su cantidad. Era el concepto el que fallaba, ya que en un mundo en el que las marinas del mundo construían poderosos acorazados y cruceros acorazados, en España se empeñaban en construir los inútiles cruceros protegidos de flancos de hojalata y artillería de juguete con los que los que ni a una barca de estanque se habían subido nunca pensaban poder proteger a España de una agresión. Y precisamente éste es el quid de la cuestión. Si España hubiera tenido una Marina adecuada a sus compromisos ni los EEUU ni nadie se hubiera atrevido a ir contra nosotros, ya que la labor fundamental de las fuerzas armadas es LA DISUASIÓN. ¿Te meterías tú con un tipo que mide 2 metros y pesa 130 kilos de puro músculo? ¿Y con uno que mide metro y medio y pesa menos de 50 kilos? ¿A que la cosa ya cambia? Pues eso es precisamente lo que pasó en 1898. Los EEUU fueron a por el más débil, y el más débil era España, gracias a la labor de sucesivos gobiernos más preocupados en riñas de salón de opereta que en trabajar por mantener la paz. Porque, amable lector, la paz no es algo que se mantenga por sí misma. LA PAZ HAY QUE MANTENERLA Y DEFENDERLA, y con debilidad no se mantiene nada. ¿Queremos pacifismo? ¡Bienvenido sea! Pero ¡todos! Nosotros y los demás también, y mientras los demás tengan medios para dañarnos, es nuestra obligación poner los medios para evitarlo antes de que ocurra. La Historia está llena de guerras que pudieron haberse evitado sólo con trabajo y dedicación.
Lo único que debía temer EEUU de España, a miles de kilómetros de distancia, era su Marina, una marina compuesta por cruceros menores que se pretendía alegremente que podían combatir con cruceros acorazados ¡y hasta con acorazados! ¡A tal punto llegaba la locura de los "responsables" de defender nuestros intereses! En 1898 EEUU no tenía una armada como para hacer temblar a nadie, pero había sido construida paso a paso con inteligencia. Las naves eran buenas y su núcleo lo formaban buenos cruceros acorazados y acorazados que, aunque inferiores a sus iguales europeos, eran capaces de merendarse a toda nuestra flota de cruceros de juguete, porque, amable lector, en 1898, España sólo tenía ¡un acorazado y un crucero acorazado!, éste último adquirido a toda prisa a Italia cuando las cosas empezaron a ponerse mal y al que ¡ni siquiera se le pudo instalar su artillería principal! enviándolo al matadero armado sólo con parte de su artillería secundaria para que pudiera ser usado de blanco por toda la escuadra enemiga.
La tan traída y llevada guerra del 98 no fue tal, sino una carnicería, una matanza, una masacre en la que las bien acorazadas naves norteamericanas cazaron a nuestros barcos de juguete uno a uno, sin posibilidad alguna de hacer nada por defenderse. Nuestros marinos cumplieron como siempre han cumplido, con valor hasta el final, causando admiración a sus enemigos ante el arrojo desplegado y la capacidad de sacrificio. En la guerra, nuestros hombres demostraron ser mejores que los norteamericanos consiguiendo cuatro veces más blancos que aquellos, y eso disparando con pequeños cañones contra los bien acorazados enemigos. Los norteamericanos elogiaron públicamente el valor demostrado por los marinos españoles, abandonados a su suerte por su gobierno, aceptando su triste destino con valor y saliendo a combatir en las peores condiciones posibles contra un enemigo enormemente superior en todo contra el que no tenían posibilidad alguna de victoria. Y cayendo en combate como se debe caer siempre, con honor.
El gobierno español, que alardeaba de vencer a los "yankees" en pocas semanas, al saber de la matanza, echó inmediatamente la culpa precisamente a los que tan infamemente había abandonado y entregado al desastre. A esos marinos olvidados a su suerte que, al igual que sus antepasados en Trafalgar, consiguieron con su increíble valor y arrojo que la derrota fuera honorable y que el enemigo alabara a su vencido oponente. Pero el Pueblo Español no se dejó engañar por las bochornosas maniobras de los viles y tras un primer momento de desconcierto, España entera clamó contra los inútiles que habían arrojado a nuestra nación por el negro precipicio de la derrota. Pero los políticos no mintieron, sencillamente es que no tenían ni la más puñetera idea de lo que ocurría fuera de sus despachos. Se les ha tachado de "criminales". Yo no creo que fueran tales, sino tan sólo unos pobres incompetentes aupados al poder a base de conspiraciones de salón y maniobras caciquiles. Así que, a la vergüenza de la derrota, se unió la de ver a los almirantes Cervera y Montojo acusados de cobardía y teniendo que afrontar un consejo de guerra. La cortina de humo tendida por el irresponsable gobierno no sirvió porque todos los testimonios, incluido el de los vencedores, desmontaron la patraña y ambos almirantes fueron absueltos. Pero el desastre, que en lo literario nos fue tan bien con aquella grandiosa "generación del 98", sirvió para más cosas. Sirvió para que los españoles no volvieran ya a confiar en sus políticos, lo que tan terribles consecuencias tendría apenas 38 años después. Verdaderamente, el legado de esta panda de inútiles de la "Restauración" fue grandioso.
Nunca tantos imbéciles podrían haber llegado tan alto... ni España haber caído tan bajo.
Hoy, todos conocemos la hazaña de nuestros marinos Cervera, Montojo y todos los demás que tan alto dejaron nuestro pabellón. ¿Cuánto hubiera costado evitar algo así? Piénsalo.
España se despertó de su sueño sin Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Guam y Wake, convertidas en propiedades de los intereses financieros de los oligarcas blancos, anglosajones y protestantes. Y también se despertó sin Marina. Tras los primeros y muy desacertados pasos, sucesivos esfuerzos como el Plan Ferrandiz, consiguieron dotar a España de una marina moderna y eficaz que en 1936 estaba en una buena fase de reconstrucción, con buen número de unidades alistadas y proyectadas, todas ellas magníficas, inspiradas en diseños británicos muy mejorados por nuestros proyectistas. La Guerra Civil volvió a truncar todos los planes y hasta la "ayuda" norteamericana que nos vendió (haciendo un suculento negocio) unos viejos barcos de la II GM, sólo dispusimos de naves con escaso o nulo poder militar. Pero bien distinto es hoy el panorama. España posee hoy una Marina dotada de las naves más modernas, basadas en proyectos norteamericanos adaptados y mejorados por nuestros ingenieros. Y ¡por fin! hoy España posee una de las armas aeronavales más eficaces del mundo con nuestro Grupo Alfa y, sobre todo, la firme decisión de que el desastre de 1898 no puede, no debe volver a repetirse jamás… salvo Corto Zapatero y “países satélites”.
Hoy España ya no es una nación aislada – no lo era con Aznár - sino perfectamente integrada en el conjunto socio-político-económico-militar de ese Occidente al que siempre hemos pertenecido y al que hasta ahora habíamos mirado con recelo. Hoy España ya no tiene que mendigar para que le estafen de mala manera por cuatro barcos obsoletos. Hoy España es un país moderno. Un país que avanza paso a paso hacia el puesto que le corresponde por su historia y por el esfuerzo de su gente. De todos nosotros. Hoy, para bien de todos nosotros, estamos en el comienzo de donde siempre debimos estar. Por fin. Yo sé que todos los que disteis vuestra vida en aquellas lejanas aguas por ello hoy estáis orgullosos de nosotros. Pero nosotros estamos aún más orgullosos de vosotros. Gracias.
BATALLA DE CAVITE.
Frente a Manila se presentó la escuadra del almirante Dewey que, curiosamente, había zarpado de EEUU hacia Hong-Kong antes de que se declarara la guerra (¡qué intuición la de Teddy Roosevelt!). En el palo de su nave insignia las banderas de señales formaban la frase "Recordad al Maine". 43 años después sería "Recordad Pearl Harbour". Allí también los blancos anglosajones habían sacrificado no un acorazado, sino una escuadra entera, con tal de meterse en la guerra. Por lo menos la Teikoku Kaigun nipona tendría oportunidad de batirse honorablemente. A nosotros esa oportunidad no nos fue concedida.
El almirante Patricio Montojo tenía mando sobre una escuadra de barcos a los que ilusoriamente se llamaba "cruceros". Obsoletas naves que hacía décadas que ya no tenían valor militar alguno. El mejor buque español era el REINA CRISTINA, una nave construida como velero a vapor completamente anticuada y sin ningún tipo de protección. FUERZAS:
Cruceros protegidos: 4 EEUU; 0 España. "Cruceros" no protegidos: 0 EEUU; 6 España. Cañoneros: 2 EEUU; 2 España.
La escuadra norteamericana desplazaba el doble de tonelaje que la española y su artillería era muchas veces superior. La desproporción de fuerzas era enorme. Hacía décadas que no se veía una "batalla" naval con tal gigantesco grado de desproporción.
Montojo sabía cuál sería el final hiciera lo que hiciera. Con el mismo valor suicida con el que los almirantes japoneses al fin de la II GM navegaban con sus diezmadas escuadras hacia las gigantescas masas de buques estadounidenses, Montojo salió de la bahía de Manila y ancló en la cercana Cavite. Hiciera lo que hiciera iba a acabar igual y quiso terminar cuanto antes y sin protegerse con las baterías de Manila para impedir que los norteamericanos bombardearan la ciudad causando una matanza entre la población civil.
El 1 de mayo de 1898, la escuadra de Dewey se lanzó a por las naves españolas en Cavite...
PRINCIPALES BUQUES HUNDIDOS. El "crucero" REINA CRISTINA. 3.100 ton. 17,5 nudos. 6-150 mm. 2-70 mm. Completamente desmantelado. El "crucero" de madera CASTILLA que no podía navegar porque sus dos calderas estaban inservibles. 3.342 ton. 15,9 nudos. 4-150 mm. 2-120 mm. El "crucero" DON ANTONIO DE ULLOA. 1.130 ton. 12 nudos. 6-76 mm. Con las máquinas averiadas y sin poder navegar fue un blanco perfecto. El "crucero" ISLA DE CUBA. 1.030 ton. 12 nudos. 2-102 mm. Los "pequeños" cañoneros norteamericanos estaban mucho mejor armados que esta nave. El "crucero" ISLA DE LUZÓN. 1.030 ton. 12 nudos. 2-102 mm. El "crucero" VELASCO. 1.152 ton.
BATALLA DE SANTIAGO DE CUBA.
Después de Cavite, la escuadra del almirante Sampson se presentó ante la hermosa bahía de Santiago de Cuba para, como se dice en el argot gangsteril, "terminar el trabajo". Allí le esperaba (no tenía carbón para ir a otra parte) el valeroso almirante Cervera que como Montojo, zarpó para enfrentar al destino el 3 de julio de 1898. FUERZAS:
Acorazados: 4 EEUU; 0 España. Cruceros acorazados: 2 EEUU; 1 España (sin artillería principal). Cruceros protegidos: 0 EEUU; 3 España. Cazatorpederos: 0 EEUU; 2 España. Torpederos: 1 EEUU; 0 España.
Creo que tras este cuadro, sobran ya todos los comentarios sobre la composición de fuerzas. Baste señalar que tan sólo un acorazado norteamericano hubiera bastado para "acabar el trabajo".
PRINCIPALES BUQUES HUNDIDOS: Crucero acorazado CRISTÓBAL COLÓN. 16.840 ton. 10-152 mm. 6-120 mm. El buque ha zozobrado dando la banda. El crucero protegido ALMIRANTE OQUENDO. 7.000 ton. 15 nudos. 2-280 mm. 10-140 mm. Embarrancado y ardiendo. El crucero protegido INFANTA MARÍA TERESA. 7.000 ton. 15 nudos. 2-280 mm. 10-140 mm. El crucero protegido VIZCAYA. 7.000 ton. 15 nudos. 2-280 mm. 10-140 mm. Embarrancado y completamente desmantelado.

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