04 abril, 2007

MUSULMANES “MODERADOS”.-

UN CAMINO MUSULMÁN "MODERADO"; OTRA RUTA AL DESASTRE.
Trazar diferencias ínfimas argumentando que Osama mata en nombre de Alá y de la vacía promesa de un Califato celestial, mientras que el Ijwán más pragmático intenta sólo gobernar la tierra, no supondrá ninguna diferencia para aquellos que acabarán en las fosas comunes.
El historiador Bernard Lewis caracterizó una vez la visión de la democracia del fundamentalismo musulmán como: "un hombre, un voto, una vez". Con esto en la cabeza, uno lee con sorpresa el apasionado ensayo que describe a "la moderada Hermandad Musulmana" en el número de marzo/ abril de Foreign Affairs, buque insignia del influyente Council on Foreign Relations. Sus autores argumentan que América debería hablar con los líderes de esta enorme organización panárabe, quienes, concluyen ellos, creen en cierta forma de democracia.
Esta es una temática recurrente en las publicaciones de académicos y periodistas con buenas intenciones y ansiosos por encontrar una alternativa al choque de civilizaciones entre Occidente y el islam. En los últimos años, estos exploradores tipo Lawrence de Arabia han intentado encontrar diferencias ínfimas entre jihadistas sangrientos como Osama bin Laden o Aymán al-Zawahri - un ex líder de la Hermandad Musulmana -- y tipos de la Hermandad más dóciles, que hablan inglés, visten de traje, y viven en apartamentos en lugar de cavernas. Estos moderados, afirma el artículo, incluyen a algunos que son "admiradores de Shakespeare".
Sobre docenas de entrevistas con líderes del [movimiento] Ikjwán de la Hermandad Musulmana en el mundo árabe y Europa, los autores de Foreign Affairs afirman que el movimiento Ijwán "honraría los procesos democráticos" una vez en el poder -- al contrario que los Nazis, los bolcheviques o los baazistas de Irak y Siria, que utilizaron tácticas de conveniencia.
"La Hermandad difiere de esos primeros precedentes. Su ascenso al poder no es revolucionario. Depende de hacerse con el corazón a través de una islamización gradual y pacífica", escribe el profesor Robert Leiken, director del Programa de Seguridad Nacional e Inmigración del Nixon Center, un experto en… Latinoamérica y Sudamérica.
Invariablemente, estos reportajes reflejan la disposición a hacer un descubrimiento basado en la lógica en lugar de los hechos a la vista. De un modo retorcido, son profundamente condescendientes con los terroristas musulmanes, a los que declaran aceptables simplemente porque algunos afirmen escuchar música clásica o leer literatura inglesa, es decir, porque se asemejen a algunos de sus interlocutores occidentales.
Admiración a Shakespeare y demás peloteo a un lado, examinemos algunos de los hechos a la vista.
La Hermandad data de los años 20 en Egipto. Cualquier verdadero académico de Oriente Medio sabrá inmediatamente que dio lugar a todo el abanico de organizaciones musulmanas radicales fundamentalistas que operan hoy desde las Filipinas a las cavernas de Tora Bora. A lo largo de una larga historia de masacres, la directiva de la Hermandad ha autorizado, glorificado y elogiado la jihad durante décadas en la literatura oficial. Ninguno de sus lectores ha renunciado nunca a la violencia. En la práctica, en el ensayo de Foreign Affairs, Leiken y su co-autor afirman que tal violencia es autorizada, pero solamente en "países y territorios ocupados por una potencia extranjera".
Esta designación incluyó matar soviéticos en Afganistán en los años 80, israelíes en Oriente Medio hasta hoy, y, aunque la cuestión no se plantea a ninguno de "los hermanos musulmanes" entrevistados, a los americanos en Irak.
No había necesidad de plantear la pregunta. Uno de los líderes más eminentes del movimiento Ijwán, que aparece semanalmente en el programa "La sharia y la vida" de Al-Jazira, es un importante funcionario religioso egipcio de nacimiento y residente en Qatar, el jeque Yusuf Al-Qardawi. Concretamente ha dictaminado que los americanos en Irak y los israelíes en todo el planeta deben ser objeto de atentados suicida, que serán considerados mártires y héroes. El jeque Qardawi no es entrevistado en el artículo en cuestión, ni siquiera si aparece entre los 10 principales líderes de los consejos gobernantes internacionales del Ijwán.
Los académicos deseosos de una solución rápida desechan los fundamentalistas pronunciamientos del jeque Qardawi entre otros. En realidad, los autores nos dicen que, en la "moderada Hermandad Musulmana", tal formulación es "el equivalente funcional musulmán a la doctrina cristiana de 'guerra justa'".
Desafortunadamente, aquellos que llevan a cabo un periodismo tan torpe y un historial académico tan superficial siempre pueden echarse atrás y decir, "ay, lo siento".
Pero "lo siento" no sirve para los miles, tal vez millones, de musulmanes moderados seculares, cristianos, kurdos, chi'íes y demás minorías que pagarán el precio si los grupos vinculados a la Hermandad alcanzan el poder en Egipto, Jordania, el Líbano, Argelia y Siria en las próximas décadas con el visto bueno americano.
Trazar diferencias ínfimas argumentando que Osama mata en nombre de Alá y de la vacía promesa de un Califato celestial, mientras que el Ijwán más pragmático intenta sólo gobernar la tierra, no supondrá ninguna diferencia para aquellos que acabarán en las fosas comunes.
Youssef M. Ibrahim. GEES.

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