16 abril, 2007

LA SOMBRA DE HERNANDO PLANEA POR LA SALA.-

CONOCIÓ AL CONFIDENTE EL 12 DE MARZO DE 2004. EL JEFE DE LOS CONTROLADORES DE ZOUHIER CONFIESA QUE NO INFORMARON DEL TRÁFICO DE EXPLOSIVOS PORQUE "NO SE ACORDARON".
Como ya hizo el agente "Víctor", otro controlador de Rafá Zouhier admitió este lunes que nunca transmitió al Juzgado que el confidente les había informado de que Toro y Trashorras podían manejar 150 kilos de explosivos porque "no me lo preguntaron". Este policía ratificó que Zouhier informó del tráfico de explosivos en Asturias el 6 de marzo de 2003. También dijo que Zouhier no les habló de El Chino hasta después de los atentados. Declaró después el jefe de los controladores de Zouhier. Justificó el olvido de sus subordinados al Juzgado. Curiosamente, el jefe no conoció a Zouhier hasta el 12 de marzo de 2004, pero negó que tuviera relación con los atentados.
Declaró esta jornada otro de los agentes que controlaban a Rafá Zouhier. Admitió que el colaborador les informó de que Toro y Trashorras intentaban vender 150 kilos de explosivos. Tras recibir la información, la guardia civil hizo un informe, lo elevaron a la jefatura de la sección y ésta a la jefatura de la unidad "y ellos deciden". También confirmó que Zouhier les entregó una muestra de explosivos. Era una cantidad mínima que el guardia civil entregó a los Tedax, quienes dijeron que estaba degradada y no tenía valor, aunque "no me dijeron qué clase de explosivo era".
También dijo este agente que Zouhier no les habló de El Chino hasta después de los atentados y les acompañó a su domicilio. Prometió facilitarles el teléfono de Jamal Alhmidan, “el Chino”. El testigo policial afirmó que esta información fue trasladada a la Unidad Central Especial de Terrorismo. A preguntas del fiscal, el guardia civil dijo que desde la primera información sobre explosivos hasta los atentados, Zouhier no volvió a mencionar ningún tipo información relativa a explosivos.
También salió a colación el nombre de quien les puso en contacto con Rafá en la prisión de Villabona. El guardia civil tuvo sus reticencias en decir el nombre de este otro confidente por ser "un testigo protegido". Reveló el nombre, Mario Gascón, después de que Gómez Bermúdez, visiblemente impacientado dijera: "No se cuántos testigos protegidos había antes, ahora son todos los españoles. Responda".
Tampoco dijo nunca en el Juzgado la cantidad de explosivos de los que habló Zouhier. Admitió que cuando vio la relevancia de este dato no se puso en contacto con la Fiscalía "porque íbamos a venir a juicio". Fueron a la prisión Villabona a petición de Zouhier que quería colaborar sobre tráfico de explosivos y armas.
En la reunión del 12 de marzo el guardia civil aseguró que fue Zouhier el primero en sacar el tema de los atentados. Le llamaron para recabar información sobre una persona y Zouhier les dijo "estaréis muy ocupados con lo que ha pasado". No obstante no relacionaron al confidente con lo ocurrido.

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