09 abril, 2007

11 - M: SAID BOULAICH.-

HILANDO FINO.
¿Por qué se detuvo a Jamal Zougham el 13-M por la tarde? O, mejor dicho, ¿por qué no se le detuvo en la mañana del 13-M, o incluso en la tarde del día anterior?
Según ha declarado el jefe de seguridad de Amena en el juicio, aproximadamente a las 13:00 del día 12 de marzo ya se sabía que la tarjeta de la mochila de Vallecas pertenecía a un lote de 30 que el mayorista Uritel 2000 (¿alguien ha pedido a este mayorista que certifique la factura?) había vendido a una tienda denominada Sindhu Enterprise. Ese dato fue comunicado a un comisario de la CGI (¿quién?) que era quien había encargado la gestión.
Esa tarde del 12 de marzo, según han declarado los propietarios de Sindhu Enterprise, dos policías de paisano (¿quiénes eran?) se presentan en Sindhu Enterprise y se llevan una copia de la factura de Uritel.
¿Para qué se llevan esa copia de la factura? ¿Acaso no había enviado Uritel una copia de la factura por la mañana? Y, aunque no lo hubiera hecho, ¿por qué se limitan a llevarse una copia de la factura? ¿No preguntaron esos policías a los dueños de Sindhu a quién se había vendido ese lote? Si al día siguiente esos propietarios de Sindhu fueron capaces de determinar sin ningún género de dudas que ese lote se había vendido al locutorio de Jamal Zougham y Mohamed Chaoui, ¿por qué no iban a ser capaces de determinarlo en la propia tarde del 12 de marzo? ¿No preguntaron esos dos policías a quién se había vendido el lote?
La versión que los mandos policiales le dieron al Gobierno del PP (véanse las actas de la Comisión 11-M) es que los dueños de Sindhu "no querían colaborar" en la tarde del 12-M. ¿En qué sentido no querían colaborar? ¿Nos están diciendo que esos dos policías no consiguen que los propietarios de Sindhu identifiquen los compradores del lote de tarjetas en la tarde del 12-M y se marchan tan contentos a su unidad? ¿Por qué no les tomaron declaración formal en comisaría?
La historia oficial nos dice, y así se ha corroborado en las declaraciones ante el tribunal, que al día siguiente por la mañana (a eso de las 10:00) vuelven a Sindhu Enterprise miembros de la UCIE (que no son los policías que fueron la tarde anterior) y entonces ya identifican a quién se ha vendido el lote. Esa tarde, los dueños de Sindhu son llevados a comisaría y allí prestan declaración formal. Esa misma tarde, antes de que los dueños de Sindhu sean llevados a comisaría, fueron detenidas cinco personas, entre ellas ese Jamal Zougham y ese Mohamed Chaoui a cuyo locutorio se había vendido, supuestamente, el lote de tarjetas.
¿A qué hora identificaron los dueños de Sindhu ese locutorio de Lavapiés al que habían vendido el lote de tarjetas? Pues tuvo que ser muy temprano por la mañana, porque a las 11:45 de aquel 13 de marzo la policía toma declaración en comisaría a Said Boulaich, uno de los empleados de Mohamed Chaoui.
Es decir, en la mañana del 13-M ya se había llegado a los hermanastros Jamal Zougham y Mohamed Chaoui. Sin embargo, sólo se toma declaración a uno de sus empleados y a ellos no se los detiene hasta por la tarde.
¿Quién, de entre los mandos policiales, inventó el cuento de que los dueños de Sindhu no querían cooperar en la tarde del 12-M? ¿Quién, de entre los mandos policiales, decide retrasar hasta después de la hora de comer del 13-M la detención de Jamal Zougham y Mohamed Chaoui, pudiendo haberlos detenido por la mañana?
¿En qué punto de la cadena de mando se rompieron los canales de comunicación hacia el ministro Acebes? Quizá alguien en el PP debería hacerse esa pregunta, porque en aquellas jornadas alguien les estuvo vendiendo mercancía averiada, no sólo con respecto a los análisis de explosivos, sino también en lo que se refiere a esas detenciones del 13-M tan perfectamente cronometradas como para poder coincidir con la campaña de agitación delante de las sedes del PP.
Y otra pregunta que alguien en el PP debería hacerse es: ¿quién, de entre los mandos policiales, puso en la mochila de Vallecas (antes o después de su "desactivación") esa tarjeta telefónica que permitiría efectuar las detenciones del 13-M? Y, sobre todo, ¿cuándo se tomó la decisión de que tenían que aparecer pruebas que condujeran al locutorio de Lavapiés en plena jornada de reflexión? ¿Antes o después del 11-M?
P.D.: Con respecto a la discusión que había en el blog, referida a si en la tarjeta Amena de la mochila de Vallecas figuraba el número telefónico, ese número sí que figuraba. Así se ve en la
fotografía de la tarjeta.
Luis del Pino.

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